• Zona de alta importancia ecológica de Alaska en riesgo por extracción de petroleo y gas.
  • Protegida por más de cuatro décadas, por habitantes originarios y ONGs.
  • Es zona de anidación de aves migratorias, hábitat de caribú, oso parto y blanco, belugas entre otros muchos.

El gobierno de Estados Unidos lanzó este jueves su plan para abrir el desarrollo petrolero a zonas ambientalmente sensibles en Alaska, contraviniendo la protección que se ha venido dando a la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska, NPRA, por sus siglas en inglés.

La importancia ecológica de la Reserva radica en que es zona de anidación de aves migratorias, hábitat de caribú, oso pardo, belugas y otros mamíferos marinos así como vastos paisajes silvestres, ríos salvajes y sitios de gran riqueza geológica, científica, arqueológica y paleontológica, entre otros.

Lucha por la conservación

La Reserva cuenta con 9,550.59 hectáreas, se ubica en Alaska North Slop, territorio de Estados Unidos de América, fue creada en 1923 y desde 1977 existe la controversia de si se debe o no perforar en busca de petróleo.

En 2006, el gobierno de Bush, buscó abrir la zona a la explotación petrolera y de gas, pero fue detenido por defensores ambientales y sobre todo por una denuncia judicial encabezada por la organización civil Audubon. Ante la presión gubernamental, la Oficina de Administración de Tierras autorizó el arrendamiento para el desarrollo del petróleo y el gas, lo que motivó gran movilización social, que luchó por la conservación de la vida silvestre y los pueblos originarios de la región, logrando un fallo de última hora del tribunal superior que aplazó el arrendamiento en la zona por 10 años.

En 2012 la Oficina de Gestión de Tierras del Departamento del Interior (BLM), publicó un plan exhaustivo de administración de la reserva, tomando en cuenta los estudios y opinión de ambientalistas y científicos, que protege gran parte de la reserva, particularmente el área salvaje, los humedales y la mayor parte del área donde se concentran las aves y la vida silvestre, dejando una zona para el desarrollo de la industria del gas y petróleo en el Ártico.

Plan de Trump

El gobierno de Donald Trump, pretende abrir a la perforación de petróleo y gas, más de dos tercios de la reserva más grande de ese país, la cual fue protegida por más de cuatro décadas. 

La BLM propone ocupar más del 82 por ciento de la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska, para la extracción de combustibles, luego de que el Servicio Geológico de los EU estimó una media de 8 mil 700 millones de barriles de petróleo sin descubrir y 25 billones cúbicos de gas natural.

El secretario del interior de EU, David Bernhardt, señaló que la medida está alineada con una orden ejecutiva de marzo de 2017 del presidente Trump, quien se ha comprometido a ampliar el acceso al potencial energético del país.

La región que pretende utilizarse abarca más territorio de lo estipulado en el plan de administración publicado en 2012 por la Oficina de Gestión de Tierras del Departamento del Interior (BLM), quien el jueves pasado publicó un aviso de su Declaración de Impacto Ambiental y se espera que emita un registro final de la decisión en 30 días.

La defensa

Se espera que los defensores de esas tierras, entre ellos nativos de Alaska y organizaciones como Audubon, impugnen la decisión, quienes señalan que el lago Teshekpuk, es zona de alumbramiento de caribúes en verano y refugio para la quinta parte del ganso brent del Pacífico.

La protección de esa zona es necesaria para proteger la biodiversidad y la integridad ecológica de la ladera norte en la llanura costera de esa región. 

La abogada Suzanne Bostrom, del bufete de abogados sin fines de lucro Trustees for Alaska, dijo en entrevista que “el hecho de que BLM haya ideado un plan de perforación que va más allá de cualquiera de las opciones que la agencia esbozó el año pasado y que está a punto de ser finalizado sin opiniones del público, lo hace legalmente vulnerable”.
La organización Defenders of Wildlife a través de Nicole Whittington-Evans, directora del Programa Alaska señaló en un comunicado que “el plan cede el hábitat, vital para los osos polares en peligro de extinción, los caribúes y las aves migratorias, a las compañías petroleras que no harán más que exacerbar la crisis climática al expandirse a una frágil zona fronteriza con nuevas perforaciones. Es malo para el Ártico occidental y malo para el planeta”.

Dolores Peñaloza
md.penaloza@letrasverdes.com.mx

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